sábado, 14 de julio de 2012

El amigo del trilobites también tuvo un ojo excepcional

                                            
Los ojos compuestos del Cámbrico australiano.



Un equipo internacional de investigadores, encontró los ojos fósiles más complejos y antiguos del registro fósil, el ojo que perteneció a una especie de artrópodo marino que habitaba los océanos hace 515 millones de años*, está formado por 3.000 lentes.
Según los expertos deben tener 515 millones de años* por lo que los científicos lo ubicarían en el primer periodo de la escala geológica y la posibilidad de que pertenecieran a un artrópodo marino parecido a una langosta de mar, como el actual bogavantes.







El descubrimiento se llevó a cabo en Australia, en unas rocas del denominado periodo Cámbrico, según informaron los investigadores, los ojos que son siete en su totalidad están en muy buen estado, pertenecieron a un artrópodo que vivía en las profundidades de los mares del Cámbrico, compañero del afamado Trilobites, hace 515 millones de años* y que tendría un modo de vida similar al de una langosta. El descubrimiento se llevó a cabo en un yacimiento paleontológico al sur de Australia, el artículo se encuentra en la revista Nature. (tomado de muy interesante 30, junio 2011).

Con un centímetro de diámetro cada uno, estos ojos están formados por miles de pequeñas lentes, igual que los ojos de algunos insectos y crustáceos de la actualidad, pertenecieron probablemente a un animal grande, activo y cazador y por el tamaño del ojo, los científicos argumentan que podría haber medido unos 20 centímetros.



Izquierda, el ojo fósil entre dos trilobites. Derecha, ojos compuestos de libélula actual.


Ya se habían encontrado ojos compuestos fósiles, pero nunca tan complejos, cada uno está formado por más de 3.000 pequeñas lentes, lo que hacía que el animal tuviera una visión muy aguda. Además, una zona de lentes más grandes, igual a la que tienen las libélulas, le habría posibilitado ver en zonas con ausencia de luz, concluyen los teóricos de la evolución.

Según los paleontólogos el descubrimiento ha tenido lugar en unas rocas cámbricas de la localidad de Emu Bay Shale, en la Isla Canguro. Y los sedimentos que contienen los fósiles se depositaron poco después de la "explosión" de diversidad del citado periodo, este evento "evolutivo" según la teoría " habría sucedido", hace 540 y 520 millones de años*, con la aparición de casi todos los grupos animales actuales, como los artrópodos, moluscos, equinodermos o cordados.



Fósil de anomalocaris, Museo Real de Ontario Canadá.

Según los expertos la visión era "extremadamente compleja" ya desde el origen de la vida animal en el Cámbrico. Las lentes producen cada una un píxel de resolución visual, lo que significa que el animal veía el mundo con una resolución de más de 3.000 píxeles por cada ojo. Las libélulas de la actualidad tienen los ojos de mayor agudeza conocidos y ven el mundo con casi 30.000 píxeles.



La capacidad de ver a un depredador podía ser la diferencia entre la vida y la muerte, o en términos evolutivos, entre sobrevivir o desaparecer y la presión de la "selección natural" debió ser muy fuerte para desarrollar y refinar el sentido de la vista. Tanto es así que algunos científicos sugieren que la visión fue uno de los motores que propulsaron la radiación animal durante el cámbrico. 
Si así fuera y Darwin estuviera vivo sería feliz, claro que no podría explicar algunas cosas como la extraordinaria complejidad de los animales en este periodo cuando todo debiera ser más simple según su propia propuesta.



Ojos aumentados del trilobites.
Hasta aquí se sabía de los ojos mineralizados de los trilobites, un tipo extinto de artrópodos emparentados con los cangrejos, los escorpiones o los insectos, que poblaron los océanos durante el Paleozoico (540 y 250 millones de años*).
Los ojos del artrópodo que se ha encontrado son mucho más elaborados que los de los trilobites, con los cuales compartían el fondo marino, tienen 3.000 lentes en comparación con los 100 que tiene el fósil guía del cámbrico y el diámetro de cada uno de ellos es superior.



Las extracciones en este sector de Australia, a cargo del South Australian Museum, comenzaron en el año 2007 y desde ese tiempo los investigadores han rescatado más de 5.000 ejemplares de unas 50 especies marinas distintas, muchas todavía sin describir.
Entre los fósiles encontrados, ubicados a un metro y medio de profundidad, destacan varias especies de trilobites, varios tipos de artrópodos sin relación con ningún grupo actual, una gran cantidad de gusanos marinos, algas, esponjas y braquiópodos, en general vida muy compleja que no concuerda con la clase de vida y fauna que se postula debería haber en ese periodo de la edad geológica.




Recreación de especies cámbricas.
La diversidad es impresionante y la complejidad enorme, lo más interesante que mucha de esa vida aún existe y no hay respuestas claras por parte de los teóricos de la evolución. En ese complejo ambiente vivió el animal del ojo desarrollado, por ahora no se pueden hacer conjeturas de cómo era el cuerpo del artrópodo porque el registro fósil sólo nos ha proporcionado su ojo. Darwin postuló que la vida en sus orígenes debía ser muy simple, pero toda vez que se encuentran fósiles de esta Era (paleozoica) la complejidad es enorme y refuta tal idea, la llamada explosión cámbrica con su complejidad de vida tan especial no difiere en mucho a la diversidad que existe hoy en los océanos del planeta sin dejar de considerar que es muy poco lo que conocemos del mar. 
Se cree que en los próximos años los descubrimientos en ese lugar serán muy significativos ya que el yacimiento promete mucho, cuantas sorpresas más nos depara el registro fósil de Isla Canguro.



Lo que no se mencionó es que los hallazgos son extremadamente complejos y cuanto más se encuentra más grande es el grado de complejidad, por lo visto el registro fósil tiene mucho que aportar para este periodo, los científicos se emocionan pero también ven que los descubrimientos no favorecen mucho a la escala geológica.
Si no se logró nunca explicar el ojo compuesto del trilobites y la vida oceánica en ese periodo remoto de la escala evolutiva, que dirán ahora los teóricos progresistas, con el ojo de este animal, amigo y compañero de caza del trilobites. Y como es lógico pensar no todos están de acuerdo, Jan Bergstrom del Museo Sueco de Historia Natural  no está convencido de que los mencionados ojos hayan pertenecido al anomalocaris en lo absoluto." los autores tienen dificultades para encontrar pruebas contundentes para su conclusión". Señala que los ojos del depredador en los fósiles de Burguess Shale están muy separados y en los de Emu Bay casi se tocan.

En la explosión cámbrica aparecieron grandes cantidades de filos y especies, muchas de estas variedades se descubrieron en el yacimiento de Burguess Shale, en canadá con una conservación extraordinaria, allí fue el descubrimiento de este increíble animal que los científicos han llamado anomalocaris, dicen que fue un depredador formidable con cuerpo blando y carente de patas con una medida de uno a dos metros, argumentan que tenia una gran movilidad y con sus tentáculos espinosos atrapaba las presas que se llevaba a su boca provista de dientes afilados, el análisis  de sus excrementos fosilizados revelan la alimentación de este animal y también creen que el trilobites estaría dentro de su alimentación.



Recreación del anomalocaris con
sus notables ojos.

Los investigadores concluyen que el anomalocaris estaba en la cima de la cadena alimenticia de este periodo y como es de esperar por parte de la ciencia existe mucha polémica relacionada con la afiliación de este animal y de otros miembros de la fauna marina de Burguess Shale, y no está claro que este animal fuera un artrópodo, un antecesor de ellos o simplemente un filo distinto.




Sin embargo a pesar de la excelente conservación del registro fósil de Burguess Shale había características anatómicas del anomalocaris que no se conocían y lo principal era el diseño de sus ojos, era la única falla de su fosilización, pero con los hallazgos del yacimiento de Emu Bay Shale de Kangaroo Island y el estado sensacional de los ojos, se pudo completar el cuerpo del depredador de las profundidades antiguas.
El fósil revela que los ojos bulbosos y pedunculados de este complejo animal, eran compuestos facetados como son los de insectos actuales. Cada omatidio mide de 70 a 1.110 micras de ancho y tienen la típica forma hexagonal, así proveían una visión muy aguda a su poseedor, que rivaliza o incluso excede la capacidad de muchos artrópodos actuales, ya sean insectos o crustáceos.
Esta visión excelente explica lo que se pensaba en relación a la vida depredadora del amigo del trilobites, el fósil contiene uno de los ojos mas grandes que hayan existido, con unos 3 cm. de longitud y 16000 omatidios, calculan que con la otra mitad del ojo se doblaría ese número de omatidios, solo unos pocos artrópodos actuales y las libélulas tienen una resolución similar, la mosca doméstica tiene solo 3200 omatidios en cada ojo y las libélulas, que también son cazadoras, tienen 28000 en cada ojo.


BURGUESS SHALE, CANADA
La misma complejidad.



"A la cuestión de por qué no encontramos abundantes depósitos fosilíferos correspondientes a esos supuestos largos periodos anteriores al sistema Cámbrico, no puedo dar una respuesta satisfactoria." (Darwin, El origen de las especies). La verdad es que nunca pudo y nadie después de él lo ha hecho simplemente porque su punto de vista fue su creencia personal, y actualmente solo parte de la ciencia cree en esta idea, la cual no concuerda con el registro fósil.

Los fósiles del Cámbrico por propia evidencia proponen que la cuestionada transformación gradual y lenta en millones de años, desde la célula al hombre, que proponía Darwin con el poco confiable método de la selección natural, no puede explicar de ninguna manera el origen de los seres vivos. Los ornamentados árboles de la evolución que tratan de mostrar la descendencia de todos los organismos a partir de antepasados comunes y al final, de una primitiva y única especie, se han vuelto en contra para dar la razón a los últimos descubrimientos en el registro fósil.
Los teóricos darwinistas partieron del supuesto de que una primitiva especie viva fue el tronco del árbol evolutivo que a través de los tiempos se fue diversificando en ramas, brotes y hojas nuevas. Las especies que existen en la actualidad serían los descendientes de aquel hipotético tronco ancestral cuyos fósiles jamás han sido encontrados. Esta idea se ha venido aceptando como si se tratara de una religión científica durante más de 150 años, pero hoy, después del descubrimiento de yacimientos fósiles sumamente significativos, como los del Burguess Shale en Canadá, donde aparece un número importante de especies nuevas que no pertenecen a ningún phylum conocido, el árbol de la evolución se ha convertido en un montón de ramas sueltas entre sí.



Recreación del anomalocaris.
                                                                    
La principal sorpresa que provocó el hallazgo canadiense es que los organismos del Cámbrico poseen una disparidad de diseños anatómicos que sobrepasan, con mucho, la gama moderna que hay en todo el mundo.
De los 120 géneros estudiados, unos veinte corresponden a artrópodos únicos y además de contener los principales grupos animales que hoy existen, se han descubierto varios diseños que no encajan con ningún otro grupo animal conocido. Esto hace que el único árbol de la evolución darwinista se transforme de repente en un bosque atestado de pequeños arbustos que no tienen relación los unos con los otros. En lugar de un solo tronco inicial hay muchos distintos y sin relaciones evolutivas entre sí. Después de la explosión cámbrica se fueron produciendo extinciones de especies, variaciones, mutaciones, hibridaciones, etc, hasta llegar al tiempo presente. Lo más coherente a pensar que la mejor propuesta y que encaja mucho mejor con la idea de una creación inicial en la que aparecen de repente muchos tipos de vida, más de los que existen en la actualidad, y a lo largo del tiempo aquella riqueza inicial fue disminuyendo y se empobreció paulatinamente.


Algunos afamados paleontólogos evolucionistas que más han estudiado el fenómeno de la explosión cámbrica, James Valentine, David Jablonsky y Douglas Erwin han dicho lo siguiente: "Tanto el registro fósil como las filogenias moleculares (genealogías basadas en comparaciones de ADN) son coherentes con la idea de que todos los phylos animales vivos en la actualidad habían aparecido ya antes del final del intervalo de 10 millones de años* que constituye la explosión cámbrica" (Valentine, Jablonsky & Edwin, 1999, Fossils, molecules and embryos: new perspectivas on the Cambrian explosion, Development 126, pp. 851-859).


En cuanto a la datación de todos estos fósiles hay que decir que las técnicas empleadas son de poca confiabilidad. Esto lo reconocen los propios evolucionistas: "Las comparaciones de ADN no han conseguido de momento calcular fiablemente la época en que aparecieron los primeros animales.
Varios laboratorios lo han intentado, pero las fechas que han calculado discrepan de manera espantosa (nada menos que entre los 600 millones de años atrás y los 1.500 millones de años atrás*). Es obvio que una metodología que produce unas estimaciones tan absurdamente discrepantes sirve de muy poca cosa en este problema concreto ". (Sampedro, Deconstruyendo a Darwin, 2002: 84)

Ahora con el depósito de Isla Canguro las probabilidades son enormes, estaremos atentos a los próximos descubrimientos.


* El autor no concuerda con las fechas necesariamente.

* Artículo de la Revista Nature, tomado de Muy Interesante 30 junio 2011.


Fossil Adventure.





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